Comenzamos un nuevo curso, cuarto y último.
La primera semana la dedicamos a hablar de la asignatura:
¿En qué consiste la traducción profesional?, ¿Cuáles son los objetivos de la
asignatura?, ¿Cómo se va a desarrollar?...
Pues bien, a lo largo del cuatrimestre conoceremos (más o
menos) lo que hay más allá de la facultad. Una manera de hacerse a la idea de
que esto, por gracia o desgracia, se acaba. Las traducciones dejarán de ser algo
privado entre alumno-profesor, para convertirse en objetos accesibles a
cualquiera que se precie. Nuestras malas traducciones no significarán un
suspenso, sino críticas que pueden hacer mella en nuestra carrera o incluso
sacarnos del mundo laboral.
Durante los primeros 15 días concretamos el plan de ataque.
Por parejas, llevaremos a cabo dos actividades principales. Por un lado, la
creación de un blog profesional, para ello, dedicamos una clase a ver blogs y
páginas web de traductores profesionales. Tras observarlos críticamente,
pusimos en común aquellos elementos necesarios en cualquier blog profesional y
aquellos que sobran o que hacen que un blog parezca «menos profesionales».
Por otro lado, llevaremos a cabo un proyecto de traducción,
es decir, conseguir un cliente que necesite una traducción, mantener una
correspondencia con él, enviarle un presupuesto, concretar fecha de entrega,
hacer la traducción, hacer una factura y entregar la traducción.
El primer ejercicio de la asignatura consiste en hacer un
presupuesto y una factura para un cliente ficticio.
Poco a poco vamos creando los blogs. Cada día, una de las
parejas muestra su blog, sus avances, los recursos que han utilizado. Todos
criticamos los fallos y copiamos los aciertos.
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